Aquí está lo importante. Cada persona construye su conocimiento paso a paso. No nacemos entendiendo la realidad tal como es. La vamos interpretando, ajustando y reorganizando a medida que vivimos nuevas experiencias. En ese proceso aparecen dos mecanismos clave: la asimilación y la acomodación. Ambos trabajan juntos, aunque cumplen funciones distintas. Si entiendes bien estos conceptos, podrás aplicarlos en el aula, en casa, en el estudio y hasta en la forma en que explicas algo a otra persona.
A lo largo de este artículo vamos a ver qué significan realmente, cómo se diferencian, y sobre todo, ejemplos reales que hacen que todo tenga sentido sin memorizar definiciones vacías.
¿Qué es la asimilación según Piaget?
La asimilación ocurre cuando una persona incorpora una nueva experiencia o información dentro de un esquema mental que ya posee. Dicho de forma sencilla, es cuando el cerebro dice: “Esto ya lo conozco, encaja con lo que sé”. No hay un cambio profundo en la forma de pensar, solo una ampliación de lo existente.
Piaget llamaba esquemas a esas estructuras mentales que usamos para interpretar la realidad. Desde muy pequeños, los niños crean esquemas simples que se van volviendo más complejos con el tiempo. Cuando algo nuevo aparece y puede encajar en uno de esos esquemas, se produce la asimilación.
Por ejemplo, un niño pequeño tiene un esquema básico de “perro”. Para él, un perro es un animal de cuatro patas que ladra. Un día ve un perro distinto al que conoce, quizá más grande o de otro color. Aun así, lo reconoce como perro. No necesita cambiar su idea, solo ampliarla. Eso es asimilación.
La asimilación es fundamental porque permite aprender sin esfuerzo excesivo. El cerebro prefiere integrar lo nuevo en lo conocido antes que cambiar toda su estructura. Gracias a este proceso, el aprendizaje es continuo y estable, especialmente en las primeras etapas del desarrollo cognitivo.
¿Qué es la acomodación y por qué es necesaria?
La acomodación aparece cuando la nueva información no encaja en los esquemas existentes. En ese momento, el cerebro se ve obligado a modificarlos o crear uno nuevo. Aquí sí hay un cambio real en la forma de pensar.
Volvamos al ejemplo anterior. El niño que cree que todos los animales de cuatro patas son perros ve por primera vez una vaca. Al principio puede llamarla perro, porque intenta asimilarla. Pero cuando alguien le explica que no es un perro, que hace “muu” y vive en el campo, su esquema ya no sirve. Tiene que ajustarlo. Ahí ocurre la acomodación.
Este proceso puede generar confusión, sorpresa o incluso frustración, especialmente en los niños. Pero es precisamente esa incomodidad la que impulsa el aprendizaje profundo. La acomodación permite avanzar, refinar ideas y construir conocimientos más precisos.
Sin acomodación, el aprendizaje se quedaría estancado. La persona repetiría errores o interpretaría todo desde esquemas antiguos. Por eso Piaget consideraba que ambos procesos son inseparables y necesarios para el desarrollo intelectual.
Diferencia clara entre asimilación y acomodación
Aunque suelen mencionarse juntas, no son lo mismo. La diferencia está en cómo responde la mente ante lo nuevo.
La asimilación ocurre cuando la información nueva se adapta al esquema existente. La acomodación ocurre cuando el esquema debe cambiar para adaptarse a la nueva información.
Dicho de otro modo, en la asimilación el esquema manda. En la acomodación, la realidad obliga al cambio. Uno no es mejor que el otro. Ambos cumplen funciones distintas dentro del aprendizaje.
Un error común es pensar que la acomodación es más importante. No lo es. Sin asimilación, todo aprendizaje sería caótico. Sin acomodación, no habría progreso real. El equilibrio entre ambos procesos es lo que Piaget llamó equilibración, un concepto central en su teoría del desarrollo cognitivo.
Ejemplo sencillo de asimilación
Imagina a una niña que sabe usar una cuchara para comer sopa. Ese es su esquema. Un día le dan un yogur. La textura es distinta, pero ella usa la cuchara de la misma manera. No necesita aprender algo nuevo. Solo aplica lo que ya sabe.
Aquí ocurre asimilación porque el nuevo alimento encaja en el esquema existente de “comer con cuchara”. No hay conflicto cognitivo. El aprendizaje es rápido y natural.
Este tipo de situaciones ocurre constantemente. Cuando leemos un texto nuevo sobre un tema que ya conocemos, cuando resolvemos un ejercicio similar a otro que ya hicimos, o cuando usamos una herramienta nueva que funciona como otra conocida, estamos asimilando.
Ejemplo claro de acomodación en la vida diaria
Ahora pensemos en un niño que cree que todos los objetos redondos son pelotas. Ve una naranja y quiere jugar con ella. Al intentar botarla, se aplasta. La experiencia contradice su esquema inicial.
Aquí la asimilación falla. El niño necesita modificar su esquema. Aprende que no todo lo redondo es una pelota. Aparece un nuevo esquema para “frutas” y otro más preciso para “pelotas”. Ese ajuste es acomodación.
Este tipo de aprendizaje suele quedarse más tiempo en la memoria porque implica corrección, reflexión y cambio. No es automático. Requiere atención y experiencia directa.
Asimilación y acomodación en el aula
En el contexto educativo, estos procesos están presentes todo el tiempo. Cuando un estudiante aprende un concepto nuevo de matemáticas basado en uno anterior, suele asimilar. Por ejemplo, cuando pasa de sumar números pequeños a sumar números grandes usando la misma lógica.
La acomodación aparece cuando ese mismo estudiante se enfrenta a un concepto que rompe lo aprendido. Por ejemplo, al descubrir que no siempre se puede dividir un número entero entre otro sin obtener decimales. Su esquema de división cambia.
Un buen docente sabe reconocer estos momentos. No se trata solo de explicar, sino de detectar cuándo el alumno necesita acomodar y acompañarlo en ese proceso sin imponer respuestas inmediatas.
Ejemplo real de asimilación en niños pequeños
Un niño que ya sabe que los pájaros vuelan ve por primera vez un avión. Puede decir que es un pájaro grande. Está asimilando lo nuevo dentro de su esquema existente de “cosas que vuelan”.
Aunque el adulto sabe que está equivocado, este error es parte natural del aprendizaje. No debe corregirse de forma brusca. Con el tiempo y nuevas experiencias, el niño acomodará su esquema y entenderá que los aviones y los pájaros son cosas distintas.
Este ejemplo muestra algo clave: el error no es fracaso, es una señal de que el aprendizaje está en marcha.
Ejemplo real de acomodación en adolescentes
Un adolescente cree que estudiar siempre implica memorizar. Durante años le ha funcionado. Pero al llegar a una materia que requiere análisis y pensamiento crítico, como filosofía o física, memorizar ya no es suficiente.
El esquema falla. Aparece la frustración. Para avanzar, el estudiante debe acomodar su idea de lo que significa estudiar. Aprende nuevas estrategias, como relacionar conceptos, argumentar y aplicar conocimientos.
Este tipo de acomodación no ocurre solo en la infancia. Sigue presente durante toda la vida, especialmente cuando enfrentamos situaciones nuevas o complejas.
Por qué Piaget consideraba estos procesos fundamentales
Jean Piaget dedicó décadas a observar cómo piensan los niños. No se limitó a teorizar. Analizó errores, juegos, respuestas espontáneas y formas de razonamiento. A partir de ahí, concluyó que el conocimiento no se transmite de forma pasiva. Se construye activamente.
La asimilación y la acomodación explican ese proceso de construcción. No aprendemos copiando la realidad, sino interpretándola desde lo que ya sabemos y ajustando nuestras ideas cuando es necesario.
Esta visión cambió por completo la educación moderna. Dejó atrás la idea del alumno como receptor pasivo y lo colocó como protagonista de su propio aprendizaje.
Aplicaciones prácticas para docentes y familias
Entender estos conceptos ayuda a enseñar mejor. Cuando un niño no entiende algo, no siempre es falta de atención. Muchas veces su esquema actual no le permite comprenderlo. En lugar de repetir la explicación, conviene ofrecer experiencias, ejemplos y situaciones que provoquen acomodación.
En casa ocurre lo mismo. Cuando un niño hace una pregunta aparentemente absurda, no es ignorancia. Es una señal de que está intentando asimilar el mundo con las herramientas que tiene. La respuesta adecuada puede facilitar un nuevo ajuste cognitivo.
Errores comunes al explicar asimilación y acomodación
Uno de los errores más frecuentes es usar definiciones técnicas sin ejemplos. Otro es presentar ambos conceptos como opuestos, cuando en realidad son complementarios. También es común pensar que solo ocurren en la infancia, lo cual es falso.
Estos procesos siguen activos en adultos, aunque de forma más compleja. Cambiar una creencia, aprender una habilidad nueva o adaptarse a una tecnología desconocida implica asimilación y acomodación.
Resumen final para entenderlo sin complicaciones
La asimilación es integrar lo nuevo en lo conocido.
La acomodación es cambiar lo conocido para entender lo nuevo.
Ambas trabajan juntas. Una sin la otra no funciona. Juntas explican cómo aprendemos, cómo nos equivocamos y cómo crecemos intelectualmente.
Si recuerdas esto y lo aplicas a ejemplos reales, Piaget deja de ser un nombre difícil y se convierte en una herramienta útil para entender el aprendizaje humano.

Lingüista y pedagoga apasionada por la enseñanza del español. Especialista en guías, ejemplos prácticos y recursos educativos. Crea contenido claro y útil.
