El Neoclasicismo fue mucho más que una moda artística. Representó una forma de pensar, de escribir y de crear basada en la razón, el orden y el regreso consciente a los modelos de la Antigüedad clásica. Surgió como reacción a los excesos del Barroco y al sentimentalismo que más tarde caracterizaría al Romanticismo. Para comprender este movimiento, no basta con memorizar nombres. Hay que entender su contexto histórico, sus principios y la intención educativa que lo atravesó de principio a fin.
Este artículo recorre con calma y claridad los autores y obras del Neoclasicismo, explica quiénes fueron los escritores más importantes, cuáles son las características del arte neoclásico y por qué algunos nombres se consideran exponentes máximos del movimiento. La idea es que el lector no solo reconozca datos, sino que comprenda el sentido profundo del Neoclasicismo.
Contexto histórico del Neoclasicismo
El Neoclasicismo se desarrolló principalmente durante el siglo XVIII, una época marcada por profundos cambios políticos, científicos y sociales. Europa vivía el auge de la Ilustración, un movimiento intelectual que defendía la razón humana como la herramienta principal para comprender el mundo y mejorar la sociedad.
La ciencia comenzaba a imponerse sobre la superstición. El pensamiento crítico cuestionaba tradiciones arraigadas. La educación se veía como el camino hacia el progreso. En este contexto, el arte y la literatura adoptaron una función clara: enseñar, moralizar y ordenar.
El redescubrimiento de las culturas griega y romana, impulsado por excavaciones arqueológicas como las de Pompeya y Herculano, reforzó la admiración por lo clásico. Para los neoclásicos, el arte antiguo representaba equilibrio, armonía y perfección racional. Volver a esos modelos era una forma de combatir el desorden y la exageración del arte barroco.
Relación entre Neoclasicismo e Ilustración
El Neoclasicismo no puede entenderse sin la Ilustración. Ambos movimientos comparten una misma base ideológica: la confianza en la razón y el rechazo de lo irracional. Los escritores neoclásicos creían que la literatura debía ser útil, clara y comprensible para el lector.
No buscaban emocionar de forma desbordada, sino educar. El arte, desde esta perspectiva, tenía una responsabilidad social. Un poema, una obra teatral o un ensayo debían transmitir valores como la honestidad, la justicia, la moderación y el respeto a las normas.
Por eso, muchos textos neoclásicos adoptan un tono didáctico. Incluso cuando utilizan la sátira o la comedia, el objetivo final es corregir costumbres, señalar errores sociales y promover una conducta racional. El escritor deja de ser un creador impulsivo y se convierte en un educador de la sociedad.
Características del arte y la literatura neoclásica
El Neoclasicismo se reconoce por una serie de rasgos muy definidos que se repiten tanto en la literatura como en las artes visuales. Estas características no son casuales; responden a una visión concreta del mundo y del papel del arte.
Uno de los rasgos más importantes es la imitación de los modelos clásicos. Los autores neoclásicos admiraban la literatura griega y romana y buscaban reproducir su claridad, su equilibrio y su estructura formal. Esto se traduce en obras bien organizadas, con introducción, desarrollo y desenlace claramente definidos.
Otro elemento clave es el predominio de la razón sobre la emoción. Las pasiones no desaparecen, pero se mantienen bajo control. El lenguaje es sobrio, preciso y evita exageraciones innecesarias. La belleza se asocia con la simplicidad y la proporción.
La finalidad didáctica es central. Las obras neoclásicas suelen transmitir enseñanzas morales, críticas sociales o reflexiones filosóficas. Incluso el teatro, que busca entretener, cumple una función educativa.
Por último, destaca el respeto por las normas. En el teatro, por ejemplo, se valoran las reglas clásicas como la unidad de acción, tiempo y lugar. La libertad creativa se subordina al orden y a la coherencia.
Autores y obras del Neoclasicismo en España
En España, el Neoclasicismo tuvo un fuerte componente crítico y reformista. Los escritores españoles adoptaron las ideas ilustradas y las aplicaron a una sociedad que aún conservaba muchas estructuras tradicionales.
Leandro Fernández de Moratín
Leandro Fernández de Moratín es considerado el máximo representante del teatro neoclásico español. Su obra se caracteriza por la claridad del lenguaje, la crítica social y el respeto estricto de las normas clásicas.
Su obra más conocida, El sí de las niñas, es un ejemplo perfecto del espíritu neoclásico. A través de una comedia aparentemente sencilla, Moratín critica los matrimonios impuestos y defiende la libertad de elección y la educación de la mujer. No hay exageraciones ni sentimentalismo extremo. Todo está al servicio del mensaje.
Moratín utilizó el teatro como una herramienta para corregir costumbres sociales, siempre desde una perspectiva racional y moderada.
Benito Jerónimo Feijóo
Aunque no fue un dramaturgo ni un poeta en sentido estricto, Benito Jerónimo Feijóo es una figura clave del Neoclasicismo español por su labor ensayística. Su obra más importante, Teatro crítico universal, reúne textos en los que combate supersticiones, errores científicos y creencias infundadas.
Feijóo defendía el pensamiento racional y el conocimiento basado en la experiencia y la observación. Su estilo es claro, directo y accesible, lo que refleja perfectamente el ideal ilustrado de divulgar el saber.
José Cadalso
José Cadalso ocupa una posición interesante dentro del Neoclasicismo español, ya que su obra combina rasgos ilustrados con una sensibilidad más personal. Su libro Cartas marruecas utiliza la forma epistolar para reflexionar sobre la sociedad española desde una mirada crítica y racional.
Cadalso analiza costumbres, defectos y virtudes del país sin caer en el sentimentalismo, pero tampoco en el tono frío. Su obra muestra cómo el Neoclasicismo español fue un movimiento diverso, capaz de adaptarse a distintos enfoques.
Autores y obras del Neoclasicismo en Europa
El Neoclasicismo tuvo una dimensión claramente europea. Francia, Inglaterra e Italia fueron centros fundamentales del movimiento, y muchos de sus autores influyeron directamente en los escritores españoles.
Nicolas Boileau
En Francia, Nicolas Boileau fue una figura decisiva. Su obra Arte poética estableció las normas literarias que muchos escritores neoclásicos siguieron durante décadas. Boileau defendía la claridad, la lógica y el respeto a los modelos clásicos.
Para él, escribir bien era pensar bien. La literatura debía ser racional, equilibrada y sometida a reglas claras. Su influencia se extendió por toda Europa.
Jean Racine
Jean Racine es uno de los grandes dramaturgos franceses asociados al clasicismo y al Neoclasicismo. Sus tragedias, como Fedra, destacan por su estructura perfecta y su análisis psicológico controlado y profundo.
Aunque trata pasiones intensas, Racine las presenta de forma contenida, sin excesos, respetando siempre la armonía formal. Su teatro muestra cómo el Neoclasicismo no elimina la emoción, sino que la somete a la razón.
Voltaire
Voltaire es una de las figuras más representativas de la Ilustración y del Neoclasicismo europeo. Su obra abarca teatro, ensayo, narrativa y filosofía. Textos como Cándido combinan ironía, crítica social y reflexión racional.
Voltaire utilizó la literatura como arma contra la intolerancia, el fanatismo y la ignorancia. Su estilo claro y directo, junto con su compromiso intelectual, lo convierten en uno de los grandes exponentes del pensamiento neoclásico.
Molière
Aunque cronológicamente anterior, Molière fue una referencia constante para los neoclásicos. Sus comedias, como El avaro o Tartufo, sirvieron de modelo por su crítica social, su claridad estructural y su equilibrio entre humor y enseñanza moral.
¿Quién fue el máximo exponente del Neoclasicismo?
No existe una única respuesta absoluta, ya que el Neoclasicismo fue un movimiento amplio y diverso. Sin embargo, si se busca un nombre que represente de forma clara sus principios, muchos estudiosos coinciden en señalar a Voltaire a nivel europeo y a Leandro Fernández de Moratín en el ámbito español.
Voltaire encarna el espíritu ilustrado, la defensa de la razón y el uso de la literatura como instrumento de crítica social. Moratín, por su parte, aplicó esos ideales al teatro español con rigor formal y claridad moral.
Ambos representan la esencia del Neoclasicismo: razón, equilibrio, enseñanza y compromiso con la mejora de la sociedad.
Importancia y legado del Neoclasicismo
El Neoclasicismo dejó una huella profunda en la historia cultural. Sentó las bases de una literatura reflexiva, ordenada y consciente de su función social. Aunque más tarde sería cuestionado por el Romanticismo, su influencia perduró en la educación, la crítica literaria y el pensamiento moderno.
Gracias al Neoclasicismo, la literatura se convirtió en un espacio de debate intelectual y reflexión racional. Los autores dejaron claro que escribir no era solo crear belleza, sino también pensar, analizar y enseñar.
Comprender los autores y obras del Neoclasicismo no es solo un ejercicio académico. Es una forma de entender cómo la razón, el arte y la educación se unieron para intentar construir una sociedad más consciente y equilibrada

Lingüista y pedagoga apasionada por la enseñanza del español. Especialista en guías, ejemplos prácticos y recursos educativos. Crea contenido claro y útil.
