Un borrador no tiene que ser perfecto. Tiene que ser útil. Sirve para pensar, corregir, mover partes y entender qué quieres contar y cómo hacerlo. En los relatos históricos, esto es aún más importante porque trabajamos con hechos reales, fechas, personajes y lugares que deben mantenerse claros y ordenados. Aquí te explico cómo hacerlo bien, sin complicaciones y paso a paso.
¿Qué es un borrador en una historia?
Un borrador es la primera versión escrita de una historia. No es el texto definitivo ni pretende serlo. Es un texto de trabajo donde se plasman las ideas principales sin preocuparse todavía por la perfección del lenguaje o la presentación.
En un relato histórico, el borrador cumple varias funciones clave. Permite organizar los hechos en orden cronológico, decidir qué información es realmente importante y comprobar que la narración se entiende. También ayuda a detectar errores históricos antes de llegar al texto final.
La diferencia principal entre un borrador y la versión final es la intención. El borrador es flexible. Se puede tachar, reescribir, ampliar o reducir sin problema. El texto final, en cambio, ya está revisado, corregido y listo para ser leído por otros.
¿Cómo puedo hacer un borrador de un relato histórico?
El primer paso es elegir el hecho histórico sobre el que vas a escribir. Puede ser un acontecimiento importante, como una batalla o un descubrimiento, o un suceso más cercano, como la fundación de una ciudad o un hecho local relevante. Lo importante es que sea real y tenga información comprobable.
Después viene una búsqueda básica de información. No hace falta leer libros enteros. Basta con identificar fechas, lugares, personajes principales y qué ocurrió antes, durante y después del hecho. Esta información se anota de forma simple, como una lista.
Con esos datos, empieza el borrador. No intentes escribir bonito. Escribe claro. Coloca las ideas en orden y asegúrate de que cada parte del relato responde a una pregunta básica: qué pasó, cuándo pasó, dónde pasó y quiénes participaron.
Cómo organizar un borrador paso a paso
Un buen borrador de relato histórico suele dividirse en tres partes. No hace falta poner títulos, pero sí tener clara la estructura.
La primera parte es el inicio. Aquí se presenta el contexto. Se explica en qué época ocurre la historia, en qué lugar y cuál es el hecho principal que se va a narrar. El lector debe entender rápidamente de qué trata el relato.
La segunda parte es el desarrollo. Es la parte más extensa. Aquí se cuentan los hechos en orden cronológico. Se describen las acciones principales, los personajes involucrados y las consecuencias inmediatas. Es importante no saltar en el tiempo sin aviso y no mezclar hechos que no ocurrieron juntos.
La tercera parte es el cierre. Se explica cómo terminó el hecho histórico y qué consecuencias tuvo. No es una opinión personal, sino un cierre informativo que ayuda a comprender la importancia del suceso.
¿Cómo redactar un relato histórico correctamente?
Aunque el borrador no sea el texto final, conviene seguir algunas reglas desde el principio. El relato histórico se escribe generalmente en pasado, con un lenguaje claro y directo. No se inventan datos ni se exageran hechos.
Es fundamental usar fechas, lugares y nombres reales. Si no se está seguro de un dato, es mejor dejarlo fuera del borrador hasta confirmarlo. La objetividad es clave. No se trata de contar lo que pensamos del hecho, sino lo que ocurrió.
También es importante mantener un tono narrativo. Un relato histórico no es una lista de datos. Es una historia basada en hechos reales, contada de forma ordenada para que el lector pueda seguirla sin dificultad.
Ejemplo de borrador de un relato histórico
A continuación, un ejemplo sencillo de borrador:
En el año 1492, en el puerto de Palos de la Frontera, partieron tres embarcaciones comandadas por Cristóbal Colón. El objetivo del viaje era encontrar una nueva ruta hacia Asia navegando hacia el oeste. Tras varias semanas de viaje por el océano Atlántico, el 12 de octubre la expedición llegó a una isla del continente americano. Este hecho marcó el inicio del contacto entre Europa y América y tuvo importantes consecuencias históricas en los siglos siguientes.
Este texto no es perfecto, pero cumple su función. Presenta el contexto, narra el hecho principal y explica su importancia. A partir de aquí, se puede ampliar, corregir o mejorar el lenguaje.
Errores comunes al hacer un borrador histórico
Uno de los errores más frecuentes es mezclar ficción con historia. En un relato histórico no se inventan diálogos ni pensamientos de personajes reales, a menos que el ejercicio lo permita de forma explícita.
Otro error común es romper el orden cronológico. Saltar de un año a otro sin explicación confunde al lector y debilita el relato.
También es un error copiar textos directamente de libros o páginas web. El borrador debe estar escrito con tus propias palabras, aunque la información sea histórica.
Consejos finales para mejorar el borrador
Una vez terminado el borrador, conviene leerlo completo y preguntarse si se entiende sin explicaciones adicionales. Si algo no queda claro, se ajusta.
Después, se pueden corregir errores de datos, mejorar la redacción y añadir detalles importantes. Solo cuando el borrador está claro y bien organizado, se pasa a la versión final.
Aquí está la idea clave: un buen relato histórico no nace de golpe. Se construye poco a poco. Y todo empieza con un borrador bien pensado. Si haces esta parte con cuidado, el resto del trabajo será mucho más sencillo.

Lingüista y pedagoga apasionada por la enseñanza del español. Especialista en guías, ejemplos prácticos y recursos educativos. Crea contenido claro y útil.
